Los primeros juegos de mesa conocidos están relacionados con las civilizaciones fluviales. En una tumba de la ciudad mesopotámica de Ur se encontró un tablero de juego de más de 4.500 años de antigüedad. Se le conoce como El juego real de Ur.
En una tablilla de arcilla con escritura cuneiforme del año 177 a. C., hay algunas referencias a sus reglas. Según estas el objetivo del juego sería llevar las piezas al final del tablero, algo parecido a lo que hacemos hoy día cuando jugamos al parchís o backgammon.