Nicholas Kilby abrió el servidor de correo electrónico poco antes de acostarse, y entonces vio el e-mail que había recibido sin más indicación sobre el asunto que la escueta expresión: «La fórmula», destacada en negrita entre otros mensajes que le comunicaban noticias, convocatorias e informaciones de distintas páginas web sobre el espacio, a las que estaba suscrito. El correo carecía de remitente y de fecha y hora de envío, de manera que Nicholas temió que pudiera tratarse de un virus enviado por algún pirata de la red. Así que, después de preguntarse qué demonios se escondería detrás de ese correo, se rascó la barbilla y lo filtró por el programa de detección de virus de su PC. Luego, entornando los ojos para no presenciar el posible desastre, abrió el e-mail con un doble clic del ratón inalámbrico.
Rafael Ábalos. Kôt (Adaptación)